Hace algunos años estaba de moda ser urbanita y el estilo cosmopolita. Pero afortunadamente, esto está cambiando. Lo rural se está imponiendo. Cada vez más. Y resulta, que ahora ser de pueblo es de lo más chic. Vivir en la ciudad y no tener un pueblo en el que veranear no mola nada. ¿Qué se puede hacer en pleno agosto en la mitad de una gran ciudad? Aburrirte. Sin duda.

En cambio, en el pueblo el mes de agosto es otra cosa. Hay tanto que hacer y descubrir ¿a qué si? Y es que cada vez son más los urbanitas que quieren vivir esa pasión por lo rural. Existe un movimiento de vuelta al pueblo, a una vida más sencilla y cercana a la naturaleza, lejos de las grandes urbes, los atascos y la contaminación. ¿Es tu caso? ¿Eres cosmopolita pero quieres tener un pueblo? Antes debes tener en cuenta diez aspectos que te vendrán muy bien para hacer frente a esa vida neo-rural.

  1. La vieja del visillo no es un mito. Es una realidad. Siempre hay una vecina espiando detrás de la ventana a la caza del mejor cotilleo. Su mejor entretenimiento es ver, oír y cascar. Por que ¿de qué sirve tener un buen cotilleo si no se lo cuenta uno a las vecinas a la hora del pan?
  2. Y hablando de ir a comprar el pan, si te quieres mimetizar con el entorno lo mejor es que vayas a la tienda en bata y zapatillas. Solo así te sentirás totalmente integrado con las vecinas. ¡¡Ah!! Eso sí, a misa de domingos ¡hay que ir como un pincel!
  3. No serás considerado como uno más, hasta que no pongas dos botellas llenas de agua junto a la puerta de tu casa. Nadie sabe muy bien para qué sirven, pero en todas las casas de todos los pueblos hay botellas de agua a la puerta. ¿A qué si? Unos dicen que es para que los perros no orinen, otros que si las moscas se ven reflejadas y se alejan, en fin, que es un misterio que todavía está por descubrir.
  4. En todos los pueblos, hay una torre, una fuente y un tonto. La torre y las fuente, las identificarás fácilmente. Al tonto también.
  5. La decoración del hogar, algo a tener muy en cuenta. Si por ejemplo eres peluquero, ¿a que no se te ocurriría decorar las paredes de tu casa con tijeras, peines, rulos y otros utensilios de trabajo? Pues en el pueblo si. Es habitual ver antiguas herramientas utilizadas como decoración: cántaras de leche, trillos, yugos, adornan los hogares nada minimalistas de los pueblos. Es pura tendencia. Venga, saca brillo a la hoz y al arado y serán la mejor decoración para tu salón.
  6. Debes de tener un mote. Si no lo tienes, búscate uno. Sin un buen apodo sintiéndolo mucho, no serás nadie en el pueblo
  7. Tener huerta. Es imprescindible. Si quieres ser un verdadero habitante rural tienes que dominar el arte de la azada, ir con la fresca a regar y llevar el botijo para refrescarte. Así te convertirás en el perfecto lugareño.
  8. Acostúmbrate a las unidades de medida rurales. En el pueblo todo se sigue midiendo en hectáreas, en pesetas o incluso en duros, y hay quien todavía lo hace en arrobas.
  9. ¿Paquito chocolatero? será la banda sonora de las fiestas. El rey del pasodoble, es el rey de la fiesta.
  10. Te sentirás como en el lejano Oeste. No, no porque seas un forajido, sino porque siempre serás el forastero. Por muchos años que pasen si no has nacido en el pueblo.

Teniendo estas 10 premisas en cuenta, estarás más que preparado para la vida en el pueblo. ¿Te animas? En TIMRURAL te animamos a pasarte al pueblo. ¡La vida rural tiene mucho más encanto!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *