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Mi pueblo no tiene fA?ciles accesos, pero sus caminos ofrecen una gran variedad de alternativas en una agradable tarde de paseo.

Entre los vecinos de mi pueblo, no hay personajes ilustres, ni famosos, ni de especial relevancia, pero cada una de sus gentes, son importantes para mi. Ellas me han visto crecer, me conocen y yo tambiA�n conozco su hospitalidad, cercanA�a, calidez, su elevado grado de compromiso y su enorme interA�s por el asociacionismo.

En mi pueblo no hay grandes entretenimientos, pero ir a buscar setas, o pescar al rA�o, o incluso dar un paseo en bicicleta, se puede convertir en una intensa aventura que nos harA? disfrutar a lo grande.

En mi pueblo, no hay grandes bullicios. En A�l tan solo se escucha el silencio. Un enorme y gran silencio que te envuelve, que a veces sA?lo se rompe con el alegre trino de los pA?jaros, el crotoreo de las cigA?eA�as o con el sonido de algA?n grillo en el campo. Sonidos todos ellos, que nos alegran y nos suelen reconfortar. A?QuA� se escucha por allA�? Sia�� es el afilador. Con su inconfundible armA?nicaa�� y las vecinas saliendo a su paso con cuchillos y tijeras para afilar.

En mi pueblo no hay grandes y abundantes fuentes, pero el pilA?n, antiguo y sencillo, cumple bien su servicio. En A�l mA?s de un forastero ha acabado por no querer pagar la moza del pueblo, y ademA?s, sirve como refrescante diversiA?n muchos dA�as de trasnochada fiesta.

En mi pueblo no hay importantes restaurantes, pero tampoco hacen falta. De cada hogar y cada cocina se desprenden aromas que te transportarA?n a sabrosos momentos de nuestra infancia, en los que un cocido, unas sopas de ajo o un guiso de frutos de temporada, se convierten en el mejor de los manjares.

En mi pueblo huele a pueblo. A cereal reciA�n segado. A tierra mojada tras las intensas lluvias. A tomillo y hierbabuena. A polvo levantado por los rebaA�os con su discurrir por la caA�ada. A chamusquina en A�poca de matanza. A castaA�as asadas al llegar el otoA�o. A ganadoa�� porque tambiA�n hay ganado, aunque cada vez menos. AllA� huele a puebloa��

En las fiestas no hay grandes dispendios, ni enormes orquestas, ni un gran despliegue de medios. Pero lo pasamos bien. Sabemos divertirnos. Y reA�r. Y disfrutar de grandes momentos en las verbenas y en las peA�as, con los amigos.

Los amigosa�� en los pueblos no los elegimos. No hay donde elegir. Son los que nos tocan, por edad, parentesco, cercanA�aa�� pero quizA? por eso, los apreciamos mA?s. MA?s que amigos, son familia, se identifican con las cosas que nos identifican a nosotros, y aman nuestro pueblo tanto como nosotros. Han vivido nuestra vida ya�� nosotros la suya. Son amigos. De los de verdad.

En mi pueblo, las comunicaciones a veces brillan por su ausencia. Es complicado pillar cobertura, y conectarse a internet puede convertirse en una imposible misiA?n. Pero en cambio, disfrutamos de las mejores redes sociales que todavA�a existena�� los corrillos y los grupos de vecinos disfrutando de amenas noches al fresco, en los que guardar un secreto es una inA?til tarea.

Definitivamentea�� me gusta mi pueblo. No es el mA?s grande. Ni el mA?s bello. Ni el mA?s divertido. Ni el mA?s rico. Pero es el mA�o y le quiero.

Porque yo amo mi pueblo y cada uno ama el suyo, en TIMRURAL, queremos que nunca se pierda la esencia de nuestros pueblos. Queremos que se enriquezcan cultural, social y econA?micamente, pero siemprea�� aprovechando al mA?ximo todos sus recursos propios. Sin que pierdan identidad. Estamos trabajando por conseguir pueblos con pasado que quieran proyectarse a un prometedor futuro. A?Y tA?? A?Buscas lo mismo para tu pueblo? Si tu amas el tuyo, pero quieres mejorarlo, proyectarlo e impulsarlo. Somos el medio idA?neo para conseguirlo. A?Te esperamos en tu pueblo!

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