Acabado el carnaval. Atrás quedan los días de diversión, de juerga, de disfraces. Unas fechas en las que se desata la locura y en las que todo vale para pasárselo bien. Bailes, desfiles, concursos, chirigotas, música… es un no parar de alegría y jolgorio y que en los pueblos, se vive de forma muy intensa.

Hoy ya solo queda el recuerdo de unos días divertidos, que repetiremos el próximo año. Hoy celebramos otra fiesta. Completamente distinta. Y lo hacemos desde el recogimiento y la devoción. Se trata del miércoles de ceniza, que da comienzo a la cuaresma. Por delante quedan 40 días para preparar la Semana Santa. Y de nuevo en los pueblos, este día, vive su máxima expresión.

Una de las tradiciones más arraigadas en muchos pueblos de España, en el día de Miércoles de Ceniza, es lmiercoles_cenizaa celebración del Entierro de la Sardina, que se celebra desde el siglo XIX y que sirve para anunciar el fin del carnaval. El entierro suele consistir en un desfile carnavalesco con el que se parodia un cortejo fúnebre y que culmina con la quema de alguna figura simbólica, generalmente representando a una sardina. Es una antiquísima tradición con el fuego y la fiesta como protagonistas, y que dan paso a la abstinencia de la cuaresma. En el entierro de la sardina se entierra simbólicamente al pasado, a lo socialmente establecido, para que puedan renacer con mayor fuerza, para que surja una nueva sociedad transformada.

Además del Entierro de la Sardina, en la mayoría de los pueblos es costumbre ir a misa este día ya que el sacerdote se encarga de bendecir e imponer la ceniza, que suele proceder de ramas de olivo o laurel, bendecidas en el Domingo de Ramos del año anterior. La imposición de la ceniza es todo un símbolo, que proviene de antiguos ritos en los que los pecadores convertidos se sometían a la penitencia canónica. El gesto de cubrirse con ceniza, sirve para demostrar y reconocer la fragilidad y mortalidad y el esfuerzo de la renovación pascual.

En mi pueblo era día obligado de ir a misa. Don Ezequiel, un cura de los de antes, muy serio y rígido, nos ponía la ceniza en el pelo. Los niños nos entreteníamos el resto de la misa soplándonos unos a otros y viendo quien tenía más o tenía menos. Los sucesores de Don Ezequiel, en cambio, nos marcaban la frente.

Don Ezequiel era austero en todos los sentidos y así eran también sus misas. Esa austeridad nos sobrecargaba a todos los pequeños, (y también a los grandes). Muchos no entendíamos el significado del Miércoles de Ceniza, pero nuestra intuición nos decía que se trataba de algo trascendente, dada la seriedad con la que todo el mundo iba en fila a que le echaran la ceniza en la cabeza.

En TIMRURAL somos partidarios de mantener vivas esas tradiciones, que en muchos pueblos son un inestimable recurso turístico, social y económico.

¿Crees que en tu pueblo la tradición del entierro de la sardina se puede potenciar? En TIMRURAL podemos ayudarte. Sabemos cómo hacerlo. Estamos a tu disposición.

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