Recientemente hablábamos en nuestro blog sobre los palomares, como uno de los edificios más típicos de nuestros parajes, pero no debemos olvidar otro que también le hace competencia y que seguro que alguna vez, andando o con la bicicleta, has visitado, los molinos.

Aunque no suelen encontrarse en el pueblo, no están muy alejados y suelen estar cerca del río. Eran tan importantes que muchos pueblos llevan en su nombre referencia a ellos, y es que eran una fuente de trabajo y de vida.

También existían molinos de viento, aunque son más comunes en Castilla la Mancha, como ya destacaba en la obra Don Quijote que transcurría por allí.

En la actualidad se han modernizado y es habitual verlos repartidos por toda España siendo fuente de energía renovable. En Castilla y León, el molino de viento más antiguo es el molino del Cubo en Cuéllar (Segovia) del s.XV.

Qué es un molino

Un molino es un artefacto o máquina que sirve para moler utilizando una energía; la fuerza del viento o del agua, un motor térmico o uno eléctrico. Los molinos de agua son un tipo de molino movido por el agua que permite moler cereales, generar electricidad y drenar grandes áreas de humedales utilizando la energía potencial del agua liberada en fluir. Es la estructura más antigua conocida que aprovechaba la energía cinética de las aguas de los ríos y arroyos.

Los molinos harineros de agua se hacían en el mismo cauce de un río, de modo que la fuerza de la corriente movía directamente una rueda hidráulica vertical de paletas que a través de un sistema de engranajes y de embragues transmitían el movimiento del giro del eje horizontal de la rueda al eje vertical de una piedra de moler.

Posteriormente, se idearon ingenios molineros de canal, separados o a la vera de los ríos, para lo cual se construía una presa para embalsar el agua y conseguir una diferencia de altura para lograr una mayor presión y volumen suficiente en los lugares donde las corrientes de los ríos eran pequeñas y/o caudal estacional, de modo que se conducta el agua desde la presa por un canal al final, en caída libre. Los molinos solían moler productos típicos de nuestra tierra que los agricultores sembraban como cereales (trigo, cebada, centeno y maíz).

Importancia de los molinos

El origen de las civilizaciones surge a la orilla del río Tigris y Éufrates. Desde el mismo momento en el que comienzan los asentamientos en torno a los ríos nace la necesidad de adaptar el mismo a las necesidades y aprovechar para el abastecimiento de la población.

Numerosos filósofos, ingenieros egipcios de la antigua Gracia, como Euclides o Arquímedes comenzaron a estudiar cómo poder controlar los ríos para su abastecimiento, empezando a desarrollarse una serie de sistemas para embalsar el agua, como las presas, la navegación para el comercio, o los molinos de agua para moler la harina y hacer pan.

Actualmente los molinos de agua junto a los molinos de viento son reliquias del pasado, un reclamo turístico. Son parte de nuestra historia. Son la demostración que las formas de obtener energía han ido y seguirán evolucionando.

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